El 44% de la inversión extranjera en Canarias llega desde paraísos fiscales: ¿desarrollo o extracción?

Canarias puede necesitar inversión extranjera,sí, pero necesita saber quién invierte, desde dónde invierte, en qué sectores entra y cuánta riqueza se queda realmente en el Archipiélago y que de invierta donde realmenten necesitamos para mejorar nuestra economía.

El dato que se expone es demoledor porque el 44% de la inversión extranjera de 2025 Canarias habría llegado a través de estructuras vinculadas a territorios de baja o nula tributación, y Estados Unidos, como principal inversor último, canalizaría buena parte de su inversión mediante sociedades interpuestas en Luxemburgo, Irlanda o Namibia.

Hablamos de una arquitectura fiscal internacional aplicada sobre una economía que hoy se muestra frágil, dependiente y con escasa capacidad real para retener valor propio.

Según los últimos datos de DataInvex, Canarias recibió en 2025 unos 327 millones de euros de inversión extranjera productiva, frente a los 136 millones registrados en 2024. Es decir, ha crecido la entrada de capital, pero no ha crecido la soberanía económica canaria.

La inversión extranjera de 2025 se concentró especialmente en servicios de información, publicidad y estudios de mercado, actividades inmobiliarias, logística y transporte, servicios financieros, energía, telecomunicaciones, hostelería y comercio.

Son sectores estratégicos porque controlan datos, suelo, vivienda, infraestructuras, alojamientos, energía, intermediación financiera y capacidad logística. No son sectores menores porque son las palancas que ordenan una economía.

El problema es que la inversión extranjera llega mediante entramados societarios que reducen la tributación efectiva, dificultan identificar al beneficiario último y convierten a Canarias en plataforma de rentabilidad ajena.

Una vez más la riqueza que se genera aquí, con nuestro territorio, nuestros servicios públicos, nuestras infraestructuras, nuestro paisaje, nuestra mano de obra y nuestra presión social sale fuera, se factura fuera, se declara fuera o se optimiza fiscalmente fuera del Archipiélago Canario.

Canarias carece de una Hacienda canaria plena, con verdadera capacidad normativa, recaudadora, inspectora y de gestión integral de sus recursos propios.

Tenemos singularidades fiscales parciales, sí. Pero no tenemos el control fiscal para decidir cómo se grava la riqueza generada en nuestro territorio, cómo se combate la ingeniería fiscal agresiva y cómo se garantiza que quien gana dinero en Canarias contribuya de forma justa al sostenimiento de Canarias.

Sin Hacienda Canaria plena, Canarias pone el suelo, el agua, la energía, las carreteras, la presión turística, el desgaste ambiental y la factura social y otros se llevan el dividendo. Esto no es desarrollo. Es mera extracción organizada.

Canarias puede necesitar inversión, pero inversión con arraigo, transparencia, tributación justa y retorno social.

Porque un país que no controla la riqueza que genera acaba trabajando para balances ajenos.

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