Ana Alicia González Marrero
Área de inclusión e igualdad de Liberación Canaria

Una escuela sin memoria que no transmite a su alumnado el legado de lo que fue y que aún perdura, difuminando en el olvido como si de humo se tratase lo que da sentido al sentimiento profundo de Patria, aquello que nos hace únicos/as y nos une como una madre a su hijo/a.
La escuela goza de un curriculum impuesto desde la mirada colonialista, donde es prioritario saber el nombre de los ríos de España antes que los nombres de nuestros barrancos, nuestros niños/as y jóvenes, no saben que su ADN y su mezcla cultural tienen una historia viva en nuestros canarismos y nombres guanches. Nos quieren arrebatar el sentimiento enraizado de pertenencia a una tierra, lo que nos convierte en débiles y títeres del tirano.
La patria no es sólo el lugar donde nacemos, sino el sitio que se elige por amor, libertad e identidad. Precisamente es la identidad, el sentimiento arraigado de pertenencia a un lugar lo que fortalece a un pueblo en la lucha por la justicia y el bienestar social.
Sin identidad no hay patria, sin patria no hay pueblo y sin pueblo no hay libertad de decisión comunitaria. Es la escuela uno de los principales espacios donde se trasmite la historia, la cultura, la geografía y la expresión oral, si se mutila este poder, formamos a canarios/as sin identidad, una sociedad sin poder de decisión que se deja arrastrar como la marea por corrientes foráneas. La familia ha cambiado en su estructura no siendo transmisora oral de la historia y cultura de su pueblo, ha sido sustituida por la influencia digital (TikTok, YouTube, etc.). El pueblo fuerte, luchador que una vez fue está peligrando, no obstante, aún no es tarde, nos corre por las venas sangre guanche, salitre en la cara y fuerza en el alma.
Canarias necesita un gobierno que mire por su Patria que frene los intereses foráneos y prime a su gente frente al poder imperialista.
