Abandono Escolar Temprano, seguimos en la Champions

Comunicado de Liberación Canaria

Canarias vuelve a situarse entre los territorios con mayor tasa de abandono escolar temprano. Es la expresión de una debilidad estructural que afecta directamente a nuestra capacidad como sociedad canaria para construir país con futuro.

Hoy, en Canarias, cerca de uno de cada seis jóvenes abandona el sistema educativo sin completar su formación.

Detrás de ese dato hay trayectorias vitales condicionadas de por vida, empleos precarios, dependencia económica y una pérdida constante de talento propio. Es un problema de país que se repite año tras año y se ha normalizado de forma inaceptable.

El abandono escolar en Canarias no surge de la nada. Tiene su origen en la pobreza infantil, en la desigualdad social persistente, en la falta de apoyo temprano, en una orientación educativa insuficiente y en un modelo económico que sigue ofreciendo salidas laborales rápidas y frágiles a jóvenes sin cualificación.

También tiene su raíz en la ausencia de un modelo educativo propio y en la falta de un relato colectivo que sitúe la formación como una herramienta de dignidad, autonomía y progreso personal y comunitario.

Una sociedad que no cuida la educación de su juventud debilita su autoestima colectiva. Sin formación no hay empoderamiento real, no hay capacidad de decisión ni posibilidad de asumir el timón del destino propio y colectivo.

La educación es la base de cualquier proyecto de vida personal, de una sociedad cohesionada y de un país consciente de sí mismo, con ambición de bienestar social y oportunidades reales de progreso para quienes han de construir nación.

Mientras en el conjunto del Estado los indicadores mejoran, nuestro país canario vuelve a quedar rezagado, confirmando que el problema no es individual, sino estructural.

Cada joven que abandona el sistema educativo es una oportunidad perdida para fortalecer la conciencia nacional canaria, la cohesión social y la capacidad de construir un futuro propio desde el conocimiento y la preparación.

No podemos limitarnos a culpabilizar a quienes abandonan sin asumir responsabilidades colectivas. El abandono escolar temprano es una forma silenciosa de condenar a parte de nuestra juventud a la pobreza futura y a la precariedad permanente.

Canarias necesita una apuesta clara y sostenida por la educación pública, la atención temprana, la orientación real, una Formación Profesional conectada con el territorio y un proyecto de país que sitúe la formación en el centro del progreso. Sin educación no hay sociedad fuerte. Sin una sociedad formada no hay autogobierno real ni bienestar duradero.

Invertir en educación es invertir en dignidad, en autoestima colectiva y en la capacidad de Canarias para decidir su propio rumbo. Dejarlo pasar es aceptar un futuro más pobre, más débil y más dependiente. No lo debemos permitir.

Necesitamos desarrollar la Escuela Canaria del Siglo XXI, un modelo educativo propio, conectado con nuestra realidad social, cultural y económica, que impulse la proyección de nuestra juventud con madurez, preparación y dignidad, garantizando el derecho a un proyecto de vida y emancipación reales.

Construir nación requiere construir conciencia, compromiso y responsabilidad colectiva hacia una causa mayor que merece nuestro empeño y nuestro esfuerzo.

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