Ana Alicia González Marrero
Área de inclusión e igualdad de Liberación Canaria

La atención a la diversidad no puede dejarse a elección o criterio unipersonal sino que debe de estar reglado para exigir su cumplimiento. No puede ser tampoco un conjunto de promesas escritas en documentos, se tiene que traducir en acciones reales con implicación colectiva y tangible.
El acoso escolar y los indicadores de conductas suicidas en la escuela canaria continúan estando íntimamente relacionas, formando parte del engranaje diario de la escuela.
En Canarias, el acoso escolarsigue siendo un problema grave y, según el último informe PISA, 10,2% de los estudiantes canarios afirman haber sufrido bullying, una cifra que coloca a las islas por encima de la media nacional. Esta situación es particularmente preocupante en la población LGTBI, que enfrenta altos niveles de acoso y violencia verbal y física en las aulas. Estos hechos son muy graves por la afectación en la salud mental de este alumnado.

En particular, los adolescentes LGTBI son víctimas frecuentes de acoso escolar, lo que genera una presión insostenible que puede llevar a la autolesión y, en los peores casos, al suicidio. Las personas trans son uno de los grupos más afectados, ya que se enfrentan a barreras adicionales de discriminación relacionada con la identidad de género, lo que contribuye a niveles elevados de ansiedad, depresión e intentos de suicidio. Las personas que pertenecen a este grupo son más propensas a sufrir ansiedad, depresión y estrés postraumático, en parte debido a la continua exposición a la discriminación y a la presión por «encajar» en una sociedad mayoritariamente heteronormativa.
El Protocolo para el acompañamiento al alumnado Trans se aprobó en Resolución el 18 de marzo de 2021, no obstante, este protocolo se activa cuando se detecta alumnado que lo requiere pero no tiene carácter sensibilizador o informativo, es decir no promueve la normalización de la existencia de este alumnado en la escuela.
Es preciso trabajar en las aulas la no discriminación a las diferencias personales ni sociales de ningún colectivo desde edades tempranas, ser proactivos y no sólo reactivos es fundamental.
Urge trabajar temáticas tales como prevención del acoso escolar, respeto a la diversidad, etc….desde el curriculum y no esperar a la activación de un protocolo, esto no puede ser una decisión opcional del docente sino que debe de estar reglada dentro del curriculum.
Es necesario dar respuesta inminente desde la escuela, formando en normalizar las diferencias, no juzgar no señalar sino aceptar la pluralidad social. Este aprendizaje debe suceder desde edades tempranas para ir acompañando al alumnado en su desarrollo emocional y social.
