Nota de Prensa

Liberación Canaria exige responsabilidades políticas y un plan urgente que garantice el abastecimiento de agua en Lanzarote y La Graciosa.
Liberación Canaria denuncia la inadmisible situación que vuelve a padecer Lanzarote, donde dos averías en las desaladoras Díaz Rijo y Janubio han dejado sin suministro a 17 localidades.
Lo sucedido vuelve a evidenciar el deterioro de unas infraestructuras esenciales, la insuficiencia de reservas estratégicas y la incapacidad de garantizar la continuidad del abastecimiento ante incidencias técnicas.
Resulta intolerable que una isla que genera tanta riqueza mediante el turismo y otras actividades económicas no pueda garantizar algo tan elemental como el suministro de agua a su población.
Una gestión marcada por las pérdidas y la falta de previsión
Los datos de 2025 son demoledores: de los 31,83 millones de metros cúbicos de agua producidos, el 55,4 % no llegó a facturarse, una diferencia de 17,63 millones de metros cúbicos que incluye pérdidas y otros volúmenes no registrados.
A ello se añade que unos 60.000 metros cúbicos de capacidad de almacenamiento permanecen fuera de servicio desde 2014, mientras su recuperación continúa pendiente.
Doce años después, Lanzarote sigue pagando las consecuencias de una planificación deficiente y de años de deterioro de su sistema hidráulico.
La resolución del contrato con Canal Gestión y la recuperación de la gestión pública en junio de 2026 deben representar un cambio efectivo. El Cabildo, el Consorcio del Agua y el Gobierno de Canarias tienen ahora la responsabilidad de garantizar resultados, ejecutar inversiones y rendir cuentas.
Liberación Canaria exige soluciones concretas
1. Garantizar el abastecimiento inmediato. Activar recursos extraordinarios para las localidades afectadas, priorizando hogares vulnerables, centros sanitarios, educativos y actividades esenciales.
2. Auditoría técnica independiente. Evaluar el estado de desaladoras, depósitos, redes de distribución e instalaciones eléctricas, identificando responsabilidades, deficiencias e inversiones pendientes.
3. Recuperar las reservas estratégicas. Rehabilitar urgentemente los 60.000 metros cúbicos de almacenamiento fuera de servicio y ejecutar el depósito previsto en Zonzamas, estableciendo reservas suficientes para afrontar interrupciones prolongadas.
4. Reducir las pérdidas de agua. Implantar un programa extraordinario de renovación de conducciones, detección de fugas y modernización de la distribución, con objetivos verificables de reducción de pérdidas.
5. Garantizar la seguridad energética. Dotar a desaladoras y estaciones de bombeo de sistemas de respaldo eléctrico, mayor autonomía energética y protocolos de continuidad operativa.
6. Mejorar la depuración y reutilización. Aprovechar de forma segura el agua regenerada para usos agrícolas y otras actividades compatibles, reduciendo la presión sobre la producción de agua potable.
7. Condicionar el crecimiento a la capacidad hídrica. Ninguna expansión turística o urbanística relevante debería autorizarse sin acreditar la disponibilidad de agua y la capacidad suficiente de saneamiento y depuración.
8. Financiación y transparencia. Aprobar un plan plurianual de inversiones, con financiación garantizada, plazos de ejecución, responsables identificados y seguimiento público de los resultados.
Responsabilidades políticas y cambio de modelo
Liberación Canaria exige al presidente del Cabildo y del Consorcio del Agua, Oswaldo Betancort, y al Gobierno de Canarias una comparecencia pública conjunta para explicar el estado real del sistema hidráulico, las inversiones ejecutadas y los compromisos concretos para superar esta situación.
La emergencia hídrica no puede convertirse en la excusa permanente para justificar la falta de soluciones estructurales.
Lanzarote necesita una política de agua vinculada a su capacidad de carga territorial, a la seguridad de su población y a un modelo económico que reinvierta parte de la riqueza generada en garantizar los servicios esenciales.
No podemos seguir ampliando la presión turística, urbanística y demográfica sobre unas infraestructuras que ya muestran dificultades para atender las necesidades existentes.
La población de Lanzarote y La Graciosa merece respuestas, inversiones y resultados. Quienes tienen la responsabilidad de gobernar deben asumirla plenamente.
El agua es un derecho. Garantizar su suministro es una obligación pública.
Liberación Canaria Lanzarote
Canarias, nuestra prioridad.

