“Entre ruinas no se puede enseñar ni hay inclusión”

La escuela canaria está en crisis y esta realidad no es una noticia nueva, existe algo que no se denuncia públicamente tanto, sin embargo, afecta a nuestros docentes y al alumnado, se trata de la precariedad en la que se encuentran los edificios destinados a ser centros educativos.

Vamos a focalizar nuestro alegato en el Municipio de San Cristóbal de La Laguna, a raíz de la notificación publicada por el Ayuntamiento.

Comenzaré recordando, que la convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad donde participaron los países miembros de la ONU y cuyo acuerdo fue ratificado por el Estado  Español, en su artículo 9 expone: ” A fin de que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados partes adoptarán medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con las demás,….”.

Estas medidas, que incluyen la identificación y eliminación de obstáculos y barreras de acceso, en la mayor parte de centros educativos del municipio no se ha cumplido (quitando aquellos pequeños apaños en centros destinados al alumnado de modalidad preferente para personas con discapacidad motora). Las barreras no sólo se encuentran en el acceso al edificio sino en los baños, mobiliario y otras dependencias.

La falta de un mantenimiento adecuado y continuo hace que los edificios tengan goteras, aulas inutilizadas, instalaciones eléctricas obsoletas, paredes agrietadas, ventanas y persianas estropeadas, columpios y material deportivo peligrosamente deteriorado, amianto, sistemas contra incendios inoperativos, falta de pérgolas bioclimáticas y zonas con arboleda en los patios que proporcionen sombra  para proteger a los menores del calor y las lluvias, en definitiva, tenemos centros sin acondicionamiento para enfrentar las altas temperaturas o el invierno.

El alumnado y los docentes tienen pleno derecho a acudir al centro educativo sin que las deficiencias de los edificios comprometan su seguridad, su salud o su bienestar. En los centros tenemos alumnado vulnerable a estas condiciones como son: el alumnado NEE, con Epilepsia, CON problemas cardiovasculares, etc. Estas condiciones, ponen en riesgo la salud, sitúa en riesgo la integridad física de docentes y del alumnado.

Pero es ahora, en plena campaña electoral cuando el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna invierte 350.000 euros para acondicionar patios deteriorados durante años por falta de un mantenimiento continuado de los edificios, dichas obras según anuncia el propio Ayuntamiento se acometerán en el verano del año 2026. En los centros del municipio consultados esto aún no se ha realizado y esperemos que no suceda durante el curso escolar pues afectaría de forma negativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas obras, de llevarse a cabo durante el curso escolar afectaría de la siguiente manera: la salud y bienestar del alumnado con hipersensibilidad, alergias o con asma, debido al ruido y al polvo que se generaría, así como el acotamiento de zonas deportivas y de recreo, en definitiva, inferencia en la dinámica del aula y centro escolar. Por qué este repentino deseo de reparar los patios, es evidente que hay dos motivos claros:

1.- No ha existido un mantenimiento adecuado.

2.- Se intenta dar una imagen de cara al exterior sin realizar reparaciones en los edificios de forma profunda y coherente. Lo que realmente les importa a los dirigentes de este Ayuntamiento es maximizar el rendimiento de la campaña electoral para captar votos.

Durante años nuestro alumnado y personal docente se ha tostado al sol y mojado en los patios por falta de acondicionamiento y ahora el Excmo. Sr. D. Luis Yeray Gutiérrez Pérez alcalde del Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, saca “la barita mágica” para solucionar el deterioro de los patios de algunos de los centros educativos Laguneros, ya que con la inversión de 350.000 euros tan solo da para una reparación superficial y no hay para todos.

Las barreras físicas y la vulnerabilidad de derechos de las personas con discapacidad, el mal estado de ventanas, tejados, etc., no es importante, ahora lo que es prioritario es darle “un lavado de cara” a los patios, la imagen da votos, aunque tengamos edificios en ruinas y peligre la integridad física y emocional del alumnado y de los docentes.

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